Publicado el 10 de abril de 2020 en El Diario de León

 

Desde que nuestra seguridad y la de los nuestros se vio amenazada por el coronavirus, mareas de datos con curvas, picos y diferentes escalas de medición, inundaron nuestras vidas de preocupación, de miedo y de incertidumbre.Nunca antes habíamos vivido una situación tan drástica derivada de una crisis sanitaria tan salvaje. No conocíamos el desasosiego impuesto por la prohibición de pisar la calle, por tener que dejar de abrazar a nuestros amigos, o por no poder acompañar a familiares en los momentos más amargos; en la despedida.

Pero hoy, después de casi un mes confinados en casa, con la mente clara, podemos volver la vista atrás y darnos cuenta de que nuestro Gobierno, los españoles y las españolas, los leoneses y las leonesas lo estamos haciendo bien. España ha sido el país que ha tomado las medidas más drásticas en relación con nuestro entorno, y siempre en coordinación con la OMS y la UE. Fuimos en Europa de los primeros países en decretar el estado de alarma cuando teníamos menos contagios y fallecimientos que cuando lo hicieron muchos de los de nuestro entorno. Decisiones muy duras, pero que comienzan a dar sus frutos. Nos anticipamos a los acontecimientos con medidas difíciles, pero acertadas, que nos han allanado este camino, no por ello menos arduo.

Los últimos datos anuncian que la tasa en la provincia de León continúa disminuyendo, y la curva a nivel comunitario y nacional se va aplanando ligeramente. Estamos consiguiendo controlar la pandemia y, aunque estos días son aún decisivos y no podemos bajar la guardia, poco a poco veremos cómo las tasas que tanto nos preocupan nos ofrecerán buenas noticias.

Pero de nada sirven los buenos decretos si no respetamos la misma línea. Ahora tenemos que seguir al pie del cañón, protegiendo a la ciudadanía con la ayuda de Europa, y para ello necesitamos un nuevo mecanismo de mutualización de la deuda, que Europa actúe como un bloque en la adquisición de productos sanitarios y el desarrollo de un potente y rápido plan de reactivación económica para la recuperación de la crisis del Covid-19.

No tenemos que olvidar que la ciencia también juega un papel muy importante en esta partida contra el coronavirus. El conocimiento siempre nos dará las claves para dominar los ataques que nos ponen contra las cuerdas, y junto con el Sistema Sanitario, que está sosteniendo y resolviendo de manera sobresaliente y sin descanso la situación, la inversión en Investigación es esencial. En este sentido, el Ejecutivo también está dedicando importantes partidas para este fin: El Instituto de Salud Carlos III ha seleccionado y aprobado para su financiación seis nuevos proyectos que abordarán aspectos preventivos, diagnósticos y terapéuticos del COVID-19, como parte del fondo lanzado por el Gobierno para apoyar la investigación en torno al coronavirus SARS-CoV-2 y a la enfermedad que provoca.

Lo bueno se atisba en el horizonte. Estamos llegando al final de esta pesadilla con un órdago de unión, política útil y ciencia: fundamentos para dar jaque a un coronavirus que, más pronto que tarde, se convertirá en un amargo recuerdo.